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¿Cómo puede manipularse el beneficio?

Análisis Fundamental aplicado: ¿Cómo puede manipularse el beneficio?
En este último apartado de la parte contable, analizaremos algunas
técnicas que las empresas utilizan para manipular el beneficio.
Una de las más corrientes en las grandes compañías que cotizan
en bolsa es el recurso a resultados extraordinarios, como ventas de
inmuebles o participaciones no afectas a la explotación. Las plusvalías
obtenidas de esta forma son un resultado contable real y legítimo,
pero pueden enmascarar la capacidad normal de generar beneficios
de las compañías en su negocio habitual. Los bancos y otras grandes
empresas utilizan esta técnica de forma tan recurrente que apenas se
pueden considerar beneficios extraordinarios, pero una manifiesta
desproporción entre beneficio normal y plusvalía debe filtrarse para
saber que no debe repetirse. Un ejemplo claro fue el beneficio de
Sacyr Vallehermoso en 2007, que ascendió a 946 millones de euros
tras enajenar su participación en Eiffage: al no repetirse la operación
en 2008, el beneficio se desploma a cifras inferiores a los 400 millones
de euros, más en línea con el beneficio recurrente de la constructora.
Las empresas pequeñas y rentables, menos controladas por Ha-
cienda, tienden a menudo a la práctica opuesta: inflar los gatos para
poder pagar menos impuestos. La mejor forma durante un tiempo
fue incrementar las amortizaciones, que son un gasto deducible, pe-
ro no suponen salida de caja y sí menos coste fiscal. Los inspectores
de Hacienda están muy sensibilizados ante esta práctica, que resul-
ta cada vez más difícil de aplicar. Las empresas financieras recurren
a menudo a algo parecido con las provisiones por riesgos diversos,
gastos menos estandarizados y más interpretables.
La manipulación de las partidas del balance se traduce en mayores
o menores beneficios: cambio de criterio en la contabilización de
existencias, amortización mayor o menor de activos inmateriales, etc.
Las distintas normativas contables entre países, especialmente entre
el mundo anglosajón y la Europa continental, pueden dar lugar a dis-
crepancias que a veces son relevantes. La actual NIC (Normativa In-
ternacional Contable) pretende poner orden en esta situación.
Una forma relativamente novedosa de manipular los beneficios
es no informar del coste de las «stock options» (opciones sobre
acciones de la propia compañía) repartidas entre directivos y em-
pleados como coste de explotación. Mediante un ejemplo veremos
que esta práctica es relativamente fácil de descubrir atendiendo a la
evolución de resultados y recursos propios de la compañía.
Supongamos una empresa que en 2010 publicó un beneficio ne-
to después de impuestos de 100 millones de euros pero sabemos
que reparte «stock options» entre sus empleados y sospechamos
que este coste no está reconocido en su cuenta de resultados.
Hay que ver, en primer lugar, qué reparto de beneficios ha reali-
zado entre sus accionistas. Supongamos que destina la mitad del
resultado neto a pagar dividendos (lo que supone un «pay-out» del
50%). Eso significa que el dividendo repartido con cargo a los be-
neficios de 2009 es de 50 millones de euros.
La evolución de recursos propios es lo siguiente en que nos he-
mos de fijar, observando el nivel de los mismos a finales del ejercicio

en cuestión (2010) y a finales del ejercicio inmediatamente anterior
(2009). Si los recursos propios ascienden a 500 millones finales de
2009 y a finales de 2008 eran de 450, tenemos una discrepancia.
El cálculo es muy sencillo: los recursos propios se incrementan
en el beneficio neto minorado por los dividendos repartidos. De
acuerdo con esto, a finales de 2009 tendrían que ascender a 550
millones.
RRPP en 2010 = RRPP en 2009 + beneficio neto – dividendos
repartidos = 450 + 100 – 50 = 550.
Al ser solamente de 500, hay una discrepancia de 50. Si no ha
habido repartos a accionistas en otra forma distinta a los dividendos
(reducción de capital con cargo a reservas u otra figura similar), algo
que hay que comprobar siempre, una probabilidad muy alta es el re-
parto de beneficios a directivos con cargo a reservas en concepto de
«stock options». Esta práctica es legal y frecuentemente realizada por
casi todas las compañías norteamericanas y muchas empresas euro-
peas, pero disfraza los beneficios reales obtenidos, y es visible nor-
malmente observando el estado de evolución de recursos propios de
la compañía de un año a otro. Simplemente, en vez de considerar que
los 50 millones repartidos como «stock options» es un gasto a cargar
contra beneficios, se considera un beneficio repartido, pero resulta
que ese beneficio ni lo perciben los accionistas (no es un dividendo),
ni se queda en la compañía en forma de más recursos propios, las dos
principales formas de incrementar el valor del accionista. De esta for-
ma, si realizamos el ajuste pertinente considerando este importe un
cargo contra la cuenta de resultados en vez de menos reservas, vere-
mos reducido el beneficio neto a la mitad, de 100 a 50 millones, y el
PER ajustado sería el doble del publicado. Dado que el reparto de
opciones es recurrente a lo largo del tiempo, afecta el beneficio de
forma permanente y no cabe considerarlo como un efecto único de
un solo año («one-off effect»).

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