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¿Qué es el análisis fundamental y cuál es su ámbito?

¿Qué es el análisis fundamental y cuál es su ámbito?
El análisis fundamental, como su nombre indica, se centra en los fun-
damentos aportados por diversas ramas de estudio económico (ma-
croeconomía, microeconomía, estrategia empresarial, contabilidad,

análisis de ratios bursátiles y valoración empresarial entre otras).

Para enfrentarse al complejísimo mundo de los mercados financie-
ros, los conocimientos en análisis fundamental y su dominio como he-
rramienta no son un bagaje suficiente, pero sí necesario, no tanto para

acertar siempre (algo, por otro lado, imposible), como para no cometer
errores absurdos y fácilmente evitables. Es algo comparable al hecho de
tener conocimientos de biología para un médico: no son suficientes ni
garantizan nada, pero son necesarios, diríamos que imprescindibles.
Las herramientas del análisis fundamental permiten aproximarse

mejor a la valoración de acciones, determinando si están infravalo-
radas, en cuyo caso se recomendará comprar, o sobrevaloradas, en

cuyo caso se recomendará vender.

Un mercado es eficiente cuando el precio de cualquier acción refleja
su verdadero valor, es decir, toda la información disponible. Dentro
de la teoría del mercado eficiente, se distinguen tres hipótesis, en
función de lo que se entienda por información disponible:
– Eficiencia débil. Los precios incorporan la información que se
deriva de la evolución histórica de las cotizaciones y volúmenes. El
análisis fundamental sería útil en esta situación.
– Eficiencia semifuerte. Los precios incorporan toda la informa-
ción pública disponible. Solamente la información privilegiada («in-
sider trading») sería útil en esta situación.
– Eficiencia fuerte. Los precios incorporan toda la información
referente a una empresa, incluso la no pública o privilegiada. Nada
sería útil en esta situación, ni siquiera el «insider trading».
En los mercados, se detectan algunas anomalías:
– El efecto sobrerreacción. Hay varios estudios que demuestran
que el mercado bursátil sobrerreacciona a las nuevas noticias econó-
micas. Los inversores tienden a sobrevalorar la información más re-
ciente. Esto implica una estrategia de inversión «contraria»: invertir
en los últimos «perdedores» y desinvertir en los últimos «ganadores»
podría ser rentable, lo que supondría la violación de la hipótesis de la
eficiencia en su forma débil.
– El efecto enero. Ésta es una regularidad según la cual una parte
sustancial de los rendimientos anuales derivados de invertir en accio-
nes se concentran en el mes de enero. La reestructuración de carteras
de los gestores a principios de año estaría detrás de este efecto, pero
precisamente estas subidas esperadas en enero determinan que algu-
nos inversores compren antes y adelanten este efecto a diciembre e
incluso noviembre en algunos casos.
– El efecto cambio de mes. Algunos estudios sugieren que las
acciones generan rendimientos mejores el último día de cada mes y
durante la primera quincena del siguiente.
– El efecto fin de semana. También algunos estudios sugieren que
el mercado tiene un comportamiento positivo los viernes y negativo
los lunes.
Parece que el mercado es eficiente, aunque el nivel de eficiencia
es difícil de determinar. Y también parece que la creatividad y la ex-
periencia pueden generar dinero, al menos en el corto plazo. En mer-
cados desarrollados la eficiencia sería mayor, tanto por un mayor se-
guimiento de las acciones y sus valoraciones, como por la mayor
profundidad y volumen de los mercados, así como por una mayor
regulación que dificulta el «insider trading».

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