Press "Enter" to skip to content

El crack de 1929 – El mercado alcista bursátil más largo de la historia

El crack de 1929 se puede resumir …

Crac del 29 – Wikipedia, la enciclopedia libre

El Crac del 29​​ fue la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos, tomando en consideración el alcance global y la larga duración de sus secuelas y que dio lugar a la Crisis de 1929 también conocida como La Gran Depresión.

O contar.

 

El mercado alcista bursátil más largo de la historia, El crack de 1929.

En la segunda mitad de la década del 20 aconteció uno de los mercados alcistas bursátiles más largos, sostenidos e importantes de la historia. La mayor parte de la población creía que los Estado unidos habían entrado en una nueva era de prosperidad ilimitada. El echo evidente es que prácticamente todas las acciones subían, y este echo se consideraba como algo lógico, ya que “estábamos en un estado de permanente debido a la nueva era de prosperidad” esto al menos declaraba un conocido economista de la universidad de Yale, Irving Fischer. La burbuja especulativa de los (felices 20) y el crack de 1929 fueron eventos de importancia capital en el siglo XX. Vamos a repasar las características y causas principales de estos acontecimientos:

El crack de 1929 y sus consecuencias

Noción de una nueva era

Aunque no era una noción nueva en una etapa de prosperidad acompañada de una burbuja, la idea fue muy intensa y omnipresente en todo proceso. Por un lado se había creado la Reserva Federal en 1913, lo que se suponía había ayudado a abolir las oscilaciones periódicas del ciclo de negocio (carestía y abundancia). La capacidad para controlar las tasas de interés y la liquides del mercado llego a hacer pensar a los banqueros y especuladores que se eliminaba la posibilidad de una crisis seria. Por otra parte se daban una serie de cirscuntancias que podían ser interpretadas por “los portavoces” de la nueva era como síntomas inequívocos de que el entorno había cambiado definitivamente. Estos elementos eran la extensión del libre comercio y la mejora en la productividad, inducida en parte por la mejora de la gestión empresarial y por la creciente inversión en investigación y desarrollo. También se aludía que el aumento de las fusiones empresariales les llevaría a mayores economías de escala y, consecuentemente, a una mayor competitividad. Obviamente, muchos de estos argumentos suenan cercanos.

Mayor convicción “científica” de la comunidad inversora

En esos años, además de las explicaciones científicas del inclino profesor Fisher, se editan una serie de publicaciones y libros en lo que la mas significativa fue la obra de Edgar Lawrence Smith. Common Stock as Long Term Investments, en la que quedaba patente que la inversión en acciones no era especulativa y que era mucho mejor que los bonos a largo plazo. Estas publicaciones, en el ambiente que se estaba dando, fermentaron un profundo cambio de actitud de los inversores hacia el mercado y avalaron las alzas de Bolsa por ser una respuesta de “carácter científico” en esa época se formulaba el método del descuento de flujos como el mejor método de valoración, método muy criticado por el padre del análisis fundamental e inspirador de Warren Buffet: Benjamín Gram.

El culto por el endeudamiento y las compras a crédito

Quizás uno de los rasgos mas definitivos de esa época de especulación fue el uso de endeudamiento, tanto para aumentar el consumo como para las compras de acciones.
Durante la década del 20 la renta real de los asalariados experimento un descenso, tanto a nivel adquisitivo como porcentaje de la renta nacional. El consumo se financiaba a crédito con la expectativa de las ganancias futuras de la Bolsa y de un mundo de prosperidad sin límites que se había prometido. La idea principal era que el aumento de la prosperidad permitiría el pago de las deudas. En esos días se popularizaban las compras a crédito de bienes (compras en cuotas). También gran parte de la inversión en acciones por parte de los inversores privados se financiaban a créditos mediante los mecanismos de compras apalancadas. A mediados del año 1929 los prestamos de las casas de valores y bancos a los inversores representaban un 18% de la capitalización de la Bolsa. Cifra realmente espectacular en términos absolutos (15.800 millones de dólares) como a nivel relativo. La reserva Federal hizo algunas advertencias a los brokers y bancos, pero sus recomendaciones no surgieron efecto alguno.
El frenesí del endeudamiento no era solo cosa de particulares, esta filosofía fue incorporada también por las empresas, comenzando a su vez una etapa de contabilidad creativa, pirámides de deudas y creación de Holdings.
La creación de Holdings se hizo muy popular en los servicios públicos en los que se hacían transacciones entre las empresas subsidiarias para aumentar los beneficios.
Los Holdings de servicios públicos tuvieron su momento de máximo esplendor en los últimos meses antes del crack. En ese momento se llegaron a pagar más de 4 veces su valor en libros, y la rentabilidad por dividendo llego por debajo del 1%.

Broker y “sindicatos de Inversores” (Pools)

El negocio del “broker” se expandió con mucha fuerza en la segunda mitad de la década del 20, sobre todo en los años 1928 y 1929. Se inauguraron casi mil sucursales de broker entre 1926 y 1929. La filosofía era “acercar” la Bolsa de valores al inversor ofreciéndole básicamente acciones y créditos para adquirirlos. También en esa época se organizaron pools, o agrupaciones de inversores, muchos de ellos eran personas que se habían enriquecido con el desarrollo de la industria del automóvil.

Las acciones “Midas”

Como en toda burbuja especulativa había sectores y/o empresas que eran las favoritas del público inversor, las que ofrecían un futuro más espectacular, las acciones pertenecientes a empresas con tecnologías revolucionarias, en sectores con futuro. En este caso fueron básicamente las acciones del sector del automóvil y de la comunicación radiofónica. En este ultimo caso, las acciones de la RCA evolucionaron de 1,5$ en el año 1921 a 141$ en el año 1929. En ese momento, el PER (price Earning Ratio) era de 73 y su precio era 17 veces el valor de los libros.

Fondos de Inversión y Trusts

El concepto de Holding que antes mencionábamos es el que mejor se puede aplicar a los Fondos de Inversión y Trusts. Se hicieron extraordinariamente populares para el gran público. En el año 1928 se lanzaron mas de 200 Fondos de Inversión (1.000 millones de dólares) y en los primeros 10 meses del año 1929 aparecía un Fondo de Inversión por día equivalente a (2.500 millones de dólares).

Exageración de la subida medida en parámetros económico-financieros

A pesar de todo el argumento desplegado por los profesores presuntamente científicos de ese periodo de bolsa, el ascenso de las cotizaciones fue a todas luces exagerado.
La segunda mitad de la década fue una época de prosperidad y desarrollo económico, este mismo hecho es un argumento a favor de una subida de la bolsa, pero las acciones habían multiplicado los precios por 30 y eso significaba que las acciones habían elevado su precio tres veces mas rápidamente que el aumento de beneficios de las empresas.

La locura de las masas

Algunos filósofos y psicologos han estudiado el comportamiento de las multitudes. Haciendo un comprendió de obras de Schiller, Le Bon, Freud y Adler, podemos decir que algunas características de la actuación de la multitud son: El contagio de ideas, la irresponsabilidad, la alucinación colectiva, la impetuosidad, el triunfalismo, la sugestión y la inferioridad intelectual. En definitiva, la locura de las masas que arrasa todo lo que encuentra en sus deseos de hacerse ricos o en su pánico para evitar la miseria.
En el momento álgido de euforia el número activo de especuladores no pasó de 2 millones que, sobre una población de unos 115 millones de personas no es un porcentaje apabullante. De todo modo, el interés general que producía la Bolsa de valores en esos momentos era muy alto, y lo asombroso es que se convirtió en un espectro central de la cultura del momento.
Los felices años 20 encontraron en la Bolsa una especie de religión material que impregnaba el espíritu de la época. Eso se reflejo en muchas obras literarias y cinematográficas de la época, como en la novela El gran Gatsby de Scout Fitzgerald y en obras posteriores.
El 3 de septiembre de 1929, la Bolsa americana hace su máximo. A partir de ese momento comienza una polémica sobre si el mercado estaba sobrevalorado a raíz de un vaticinio muy negativo lanzado por un asesor de inversiones llamado Roger Babson. Durante algo más de un mes se agudiza la polémica, pero el mercado de acciones se empieza a comportar con cierto nerviosismo. Del 24 al 29 de octubre se produjo una autentica debacle bursátil, las acciones favoritas del mercado alcista experimentaron las mayores caídas. Hubo autentico pánico, reuniones de banqueros e intentos de tranquilizar al publico por parte de la prensa y las autoridades.

Algunos estadísticos hicieron un primer balance de cifras de la catástrofe:
123.884 especuladores que habían podido bajar por Wall Street en Cadillac tuvieron que regresar a pie.
179.397 inversores minoritarios perdieron en una hora más de 2.000 millones de dólares.
La casa de la moneda acuño 111.635.248 piezas de níquel (5 centavos) para el uso de personas que jamás habían utilizado el metro y que iban a entrar en contacto con este medio de trasporte.

En los siguientes meses hubo una cierta recuperación bursátil y en marzo de 190 la crisis se daba por cerrada. El presidente de los Estados Unidos en ese momento (Hoover) anuncio que los peores efectos del crack habían pasado. Pero el mercado bursátil reanudo su caída hasta el verano de 1932. El 8 de julio de 1932, el índice Dow Jones cerró a 41,88, lo que representaba una caída del 90 % desde los altos de 1929.

Las consecuencias del crack del año 1929, fueron entre otras:
Caída del PIB de un 60 % con respecto a 1929.
El desempleo creció hasta 12.5 millones de personas.
Más de 1/3 de la fuerza laboral no agrícola estaba sin empleo.
La quiebra de un gran numero de empresas y más de 4.000 bancos.
Multitud de familias quedaron por debajo del umbral de pobreza.

 

Quizás, la consecuencia más importante del declive del valor de los bienes (deflación) y del resultado económico de la depresión recayó en las expectativas de la gente.
La visión optimista sobre el futuro se desvaneció dejando a los ciudadanos americanos con una tremenda inseguridad. El mercado bursátil tardaría 25 años en volver a recuperar el nivel del año 1929, pero en julio de 1932 se presento una esplendida oportunidad de compra. En el punto más alto del Dow Jones de 1937, la bolsa había subido un 468% desde julio de 1932. Las exageraciones siempre tienen una importante reacción en sentido contrario y, en los extremos, la teoría de la opinión contraria funciona muy bien.

 

El crack de 1929, dejo consecuencias, pero tambien dio la posibilidad a la recuperacion años mas tarde.El crack de 1929El crack de 1929El crack de 1929El crack de 1929

Comments are closed.