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Psicología Bursátil y estructura emocional en el mercado de acciones

Los precios del mercado de acciones se forman básicamente por la oferta y la demanda. Estas fuerzas no están condicionadas simplemente por factores económicos, están muchas modas condicionadas por la esperanza y el miedo humano, la voracidad y la ambición, los caprichos, la presión financiera, los nuevos descubrimientos e invenciones, las modas y un número incalculable de causas distintas a las clásicas que nos explican los expertos en finanzas. todo esto forma parte de la psicología bursátil.

Nos han intentado convencer de que los humanos somos seres que actuamos racionalmente y que tomamos decisiones económicas a favor de nuestros intereses, pero se ha demostrado que no es cierto, somos seres muy condicionados por nuestras experiencias tanto positivas como negativas, y que además tomamos decisiones muy poco racionales en muchas ocasiones.

Los inversores se enfrentan a un bombardeo constante de estímulos emocionales que pueden quebrar nuestro equilibrio mental y nuestra objetividad. Una vez que se rompe ese equilibrio, la voluntad y el raciocinio desaparecen, y unicamente se encuentra actuando como la mayoría de los inversores de Bolsa; Por impulso. Si reconocemos que el trabajo y estudio serio, el sentido común, la paciencia y la disciplina tienen mucho que ver con la inversión inteligente es que estamos en buena dirección. El elemento clave en el mercado bursátil es aprender a controlar nuestras emociones. El miedo, la codicia y el orgullo. Estas son emociones que nos alejan del juicio racional.

La gente invierte, a veces, miles de dólares solo por el comentario de un amigo, del broker o por un artículo de la prensa económica. Basta un estimulo externo que despierte nuestra codicia para que evitemos un análisis racional y objetivo de las condiciones de esa posible inversión. Aunque conseguir la objetividad total, como inversores, es imposible, se deben dar pasos para aumentar la imparcialidad y racionalidad en la toma de responsabilidad. Fuerzas internas y externas pueden romper nuestro equilibrio emocional. Por internas nos referimos a las que forman parte de la estructura psicológica del individuo. Llegar a la objetividad se convierte en una cuestión de conocer nuestros puntos débiles psicológicos e intentar vencerlos. Las fuerzas externas provienen de elementos ajenos al individuo, como eventos que suceden, medios de comunicación, etc.

Dentro de la estructura mental de un individuo existen, entre otros, dos impulsos mentales antagónicos y destructores: El miedo y la codicia.

Psicología Bursátil

Veamos en la psicología bursátil el miedo…Es una compleja emoción que puede tomar diferentes formas como: Preocupación, alarma, susto y pánico. Cuando al miedo se le da rienda suelta se le suele combinar con otras emociones negativas como la venganza, en enfado, la hostilidad y el miedo con lo que adquiere un efecto mucho más destructivo.  Y la codicia en la psicología bursátil la codicia… Es simplemente el otro extremo de nuestra estructura emocional. Es el resultado de la combinación de mucha confianza y del deseo de conseguir ganar mucho más dinero en el espacio de tiempo mas corto posible.

Tanto el miedo como la codicia son emociones y ambas juegan en contra del inversor.

 

 

 

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